La alimentación del perro diabético

La alimentación del perro diabético

La diabetes sacarina del perro puede deberse a la alimentación, aunque también tenga otras causas.

Una vez que se ha declarado la diabetes, es indispensable tratarla médicamente. La alimentación también juega su papel en el tratamiento; para conseguir equilibrar al diabético, es indispensable alimentar al perro de una manera particular y suprimir los dulces y las golosinas.

LA DIABETES SACARINA, CONSECUENCIA DE LA MALA ALIMENTACIÓN

Existen varios tipos de diabetes en el perro. El que más relación tiene con la alimentación es el ele la diabetes sacarina. Se trata de una insuficiencia total o parcial de insulina que, normalmente, se encarga de hacer penetrar los glúcidos en las células. En el caso de la diabetes sacarina, el azúcar, que ya no puede entrar eficazmente en las células, se queda en la sangre, lo que se traduce en un aumento de la glucemia. El abuso de los dulces es uno de los principales factores desencadenantes de la diabetes sacarina en el perro. El azúcar es un glúcido «rápido» que provoca una secreción breve e intensa de insulina, agotando las células productoras de dicha hormona. Los regí menes inadecuados o muy ricos en grasas, que solicitan al páncreas, pueden provocar una disfunción en ese órgano y una secreción insuficiente ele insulina. La prevención de la diabetes sacarina en el perro requiere el respeto estricto de las reglas de higiene de la alimentación. Éstas suprimen las golosinas, los dulces y los pasteles, sobre todo fuera de las comidas, y proponen comidas equilibradas y regulares.

En el perro, la diabetes sacarina se trata con inyecciones de insulina. Este tratamiento se debe combinar con un régimen alimenticio muy estricto fijado por el veterinario en función del peso del animal y de su actividad.

EL RÉGIMEN, COMBINADO CON EL TRATAMIENTO MÉDICO

Las causas de la diabetes sacarina en el perro son muy variadas, y la mayoría se tratan por medio de inyecciones de insulina. A dicho tratamiento se ha de añadir un régimen alimentario muy estricto, con comidas en horas precisas.

Disminuir el aporte energético

La ración alimentaria del perro diabético no debe ser excesiva pues hay que luchar contra la obesidad, presente o que pueda producirse; los dulces causan a menudo obesidad al mismo tiempo que diabetes. Para ello se utilizarán alimentos a base de celulosa (verduras, zanahorias) que reducen la energía alimentaria sin modificar el volumen global ele la ración, y por consiguiente, el perro no se queda con hambre. También se puede recurrir al salvado ele trigo o la pulpa de remolacha.

Espaciar los aportes de glúcidos

Los glúcidos sólo se reducirá si fueran excesivos en la ración precedente. Cualquier aporte excesivo de azúcar al diabético le aumenta la glucemia y provoca lesiones renales, ya que el riñón se encarga de eliminar el exceso de glucosa. En realidad, el objetivo no es suprimir los glúcidos sino espaciar sus aportes en el tiempo para que el organismo disponga casi constantemente de glúcidos en pequeñas cantidades, y no en picos breves como ocurre con los dulces. Los azúcares lentos no incrementan las necesidades en insulina ni favorecen el aumento de peso ni tienen el inconveniente de crear sensación de hambre poco después de la comida. Se utilizarán azúcares lentos como el maíz, el arroz, las pastas (siempre hervidos). La cocción moderada favorecerá el espaciamiento de la digestión y será útil para evitar los trastornos mencionados más arriba. También se puede utilizar copos de cereales o arroz expandido. Se eliminarán los dulces, las golosinas azucaradas y el chocolate salvo en caso de crisis de hipoglucemia producida como consecuencia de una inyección excesiva de insulina o de gasto energético demasiado fuerte (un paseo muy largo). Si el perro está muy acostumbrado al gusto del azúcar se puede recurrir a edulcorantes como la sacarina.

Limitar las grasas

Se limitarán los aportes de grasas que el diabético utiliza mal. En su lugar se le darán materias grasas que contienen aminoácidos esenciales como el aceite de maíz o de girasol, los aceites de pescado así como pequeñas cantidades ele grasa de pollo o ele caballo (presente en la carne). También se podrá añadir a la alimentación vitamina E que evita la ranciedad ele las grasas.

Aumentar el porcentaje de proteínas

Se aumentará el porcentaje de proteínas pues el diabético a veces utiliza sus reservas musculares para producir energía. Se utilizarán carnes muy digestivas y de calidad como las blancas y la de caballo.

Complementos minerales y vitamínicos

La diabetes obliga al perro a beber para eliminar el exceso de glucosa en la sangre, lo cual favorece la pérdida de minerales y oligoelementos. Por tanto, se empleará un complemento mineral y vitamínico adecuado. También se podrá añadir vitamina E y vitaminas del grupo B. También se podrán añadir factores protectores del hígado ya que existe un eleva do riesgo de sobrecarga del hígado.

El riesgo de hipoglucemia: respetar los horarios La comida se dará una o dos horas después ele la inyección ele insulina, con objeto de prevenir el pico insulínico que se produce de dos a cuatro horas después de la inyección. Si se olvida esa comida, habrá un elevado riesgo de hipoglucemia que incluso podrá provocar un coma que habrá que tratar con antagónicos de la insulina. El veterinario le enseñará al dueño cómo detectar una hipoglucemia accidental y las medidas de urgencia a tomar en tales casos. Si el perro manifiesta señales de hipoglucemia mucho después ele las comidas (en caso de fuertes gas tos energéticos) se le podrá mezclar azúcares rápidos y azúcares lentos, que le permitirán «aguantar» hasta la comida principal que se le da después de la inyección de insulina.

DUEÑO Y VETERINARIO: DE COMÚN ACUERDO

El diagnóstico y el tratamiento médico de la diabetes incumben al veterinario quien determinará la ración alimentaria del perro en función de su peso, diabetes y actividad. El veterinario recetará los alimentos dietéticos preparados que se puedan adaptar al caso particular del animal. La diabetes sacarina del perro no es una enfermedad ele tratamiento difícil, al contrario ele lo que se cree muchas veces. Simplemente, el dueño debe- estar al corriente de la posible influencia de la comida sobre la evolución de los síntomas y conocer las medidas de urgencia a tomar en cada caso. La observancia de un régimen estricto combinado con el tratamiento médico a base de insulina suele bastar para que el perro pueda llevar una vida normal. Pero el más mínimo abuso alimentario (dulces, res tos de comida) puede acarrear complicaciones. Esto es lo que más cuesta que- acepten los dueños el in quieren que su perro esté contento.

Share Button

Alimentación del perro durante el crecimiento

Alimentación del perro durante el crecimiento

Hasta que alcance el tamaño y el peso del adulto, el perro tiene necesidades alimentarias específicas que se han de satisfacer. Del crecimiento depende el desarrollo armonioso de la osamenta y la musculatura así como gran parte de la condición física del perro.

En síntesis, el cachorro tiene que recibir cada día proteínas, calorías, vitaminas, minerales y oligoelementos, igual que un adulto pero en proporciones sensiblemente diferentes. Por lo general, su ración será «concentrada», es decir, que a cantidades iguales, será más rica en esos componentes. Ante todo habrá que preocuparse de la bebida del perro recién nacido que es más sensible a la deshidratación que el adulto, y cuyas necesidades hídricas, por tanto, son proporcionalmente más importantes: lo mejor es que tenga siempre una escudilla llena de agua fresca. El cachorro comerá tres veces al día hasta que tenga seis meses, y a partir de entonces le bastarán dos comidas diarias. Esta frecuencia de dos comidas cotidianas es preferible mantenerla incluso para el perro adulto, sobre todo si es ele- tamaño grande, porque eI aporte alimenticio se reparte mejor a lo largo del día y así se reduce el riesgo de una sobre carga gástrica.

LAS PROTEÍNAS

Se utilizarán las fuentes clásicas de proteínas carne de buey, vísceras (corazón, hígado, bazo), pesca do hervido sin espinas, productos lácteos, huevos, etc. Pero en cantidades superiores a las que se dan al perro adulto; así, un perro joven necesitará de 30 a 40 gramos de carne por kilogramo de peso corporal. Esa carne se le podrá dar cruda, cortada en trozos pequemos.

LA ENERGÍA: SOBRE TODO, LÍPIDOS

La energía (las calorías) en la alimentación la aportan los azúcares o hidratos de- carbono (los glúcidos) y, sobre todo, las materias grasas (los lípidos). Los glúcidos se encuentran fundamentalmente en el almidón de los cereales a condición de que esté completamente cocido. Los peños en general y los jóvenes en particular no toleran el almidón crudo o parcialmente cocido; por lo tanto el arroz y los copos de avena con que se prepare la pasta habrá que hervirlos durante mucho tiempo. Los lípidos son mucho más energéticos que los glúcidos y, en cantidades iguales, proporcionan e-1 doble de calorías. Esta energía le es indispensable al cachorro pues su metabolismo es intenso, ya que el organismo gasta muchas calorías en su construcción. En este sentido son muy útiles las grasas animales existentes en la carne. Pero también habrá que añadir materias grasas de origen vegetal pues éstas contienen los ácidos grasos esenciales (ácido linoleico) poco presentes en las grasas animales, que son indispensables para ciertas funciones importantes del organismo (síntesis dé las prostaglandinas, metabolismo cutáneo). En función del tamaño del cachorro, una cucharada diaria de aceite de maíz servida en cucharilla de café, ele- postre o en cuchara de sopa, aportará el ácido linoieico necesario.

LAS VITAMINAS: CUIDADO CON LOS EXCESOS

Mientras que antes sólo se conocían los efectos de las carencias alimentarias, en la actualidad se han descubierto los daños de las sobredosis. Con las vita minas, lo mejor es a veces enemigo de lo bueno: el cachorro tiene necesidades que ya se conocen perfectamente y querer atiborrarlo puede provocar accidentes que impedirán que crezca de modo equilibrado. Los problemas que se suelen presentar más frecuentemente proceden del uso desmesurado de la vitamina I) que, con dosis elevadas, puede tener efectos nefastos en eI esqueleto. Así, superar de 5 a 10 veces las necesidades (estimadas c-n 22 U.L por kilo gramo de peso corporal) provoca trastornos óseos denominados osteodistrofias. En todo caso, la vita mina D, también llamada vitamina antirraquídea, es indispensable. La vitamina A. llamada del crecimiento, desempeña un importante papel durante toda la vida del perro. Ayuda al organismo a luchar contra ciertas enfermedades infecciosas garantizando la integridad de ciertas capas celulares (epitelio) y manteniendo la producción de- las mucosas. Las vitaminas E, F y K, junto con las vitaminas A y D, constituyen el grupo de las vitaminas liposolubles (solubles en los lípidos) que se encuentran funda mentalmente c-n las materias grasas. Las demás vita minas (complejo vitamínico B. vitaminas C v P) son las llamadas hidrosolubles (solubles en agua): vitaminas Bl (tiamina), B2 (riboflavina), B (piridoxina), B12 (cianocobalamina), Bó (ácido pantoténico), B9 (ácido lólico), vitamina II (biotina). colina, inositol, machia (vitamina PP). Las vitaminas hidrosolubles también son elementos necesarios para la realización de las gráneles funciones vitales del organismo. En particular intervienen en c-l metabolismo de los glúcidos (Bl. B0, PP. B5), lípidos (B2, Bó, colina, B5), piótidos(B6,colina. B5, B9) y en la síntesis de la hemoglobina (B12). Aseguran c-l buen funcionamiento del sistema nervioso (Bl) y participan en el metabolismo cutáneo (B2, H). A señalar que la vitamina C no le es teóricamente necesaria al perro y que éste la puede producir por sí mismo a partir de su flora digestiva.

También habría que recordar el importante papel de todos los oligoelementos que en pequeñas dosis y asociados generalmente con las vitaminas actúan en numerosas reacciones bioquímicas tanto durante el periodo de crecimiento como en la edad adulta.

Share Button

Alimentación y trastornos digestivos

Alimentación y trastornos digestivos

Hay muchos trastornos digestivos de origen alimenticio o que la alimentación puede ayudar a resolver. Para prevenirlos, lo más importante de todo es alimentar bien al perro. En caso de duda sobre la alimentación del animal, lo mejor es pedirle consejo al veterinario.

Los trastornos digestivos de origen alimenticio son de cuatro tipos. En primer lugar, se puede tratar de diarreas, vómitos o estreñimiento. La dilatación torsión del estómago, constituye una entidad particular que puede estar relacionada con la alimentación.

LAS DIARREAS

Cuando el tubo digestivo no se adapta al régimen alimenticio, se puede producir una modificación dé la flora intestinal que tiene como consecuencia el cambio de la consistencia de las materias fecales y eventualmente una diarrea.

Cuidado con los cambios de régimen…

Cualquier cambio brusco de régimen puede provocar diarrea. Este fenómeno se produce en el caso, por ejemplo, de  un destete demasiado rápido. De ahí que se haya de empezar el destete muy pronto (hacia la tercera o la cuarta semana) y realizarlo muy progresivamente hasta las siete u ocho semanas. Un nuevo régimen en el ejemplar destetado también puede provocar una inadaptación digestiva, requiere la adaptación digestiva requiere de 4 a 5 días aproximadamente, se ha de mezclar progresivamente el nuevo alimento con la antigua ración.

… y con los excesos

Cualquier exceso alimenticio como consecuencia de  rae iones copiosas puede dar lugar a fermentaciones intestinales junto con una no digestión completa (en el caso de  un volumen excesivo) que acarrean una eliminación rápida del contenido digestivo. Hay patologías intestinales o pancreáticas que pueden producir los mismos fenómenos. Los regí menes desequilibrados (demasiado ricos en azúcar, grasas o proteínas) modifican la flora intestinal y también provocan diarreas. Así, el exceso de  glúcidos poco desagradable (legumbres frescas, lechuga) acelera el tránsito digestivo y puede provocar fermentaciones en el intestino grueso con flatulencia y diarrea. Los cereales crudos o mal hervidos pueden provocar los mismos trastornos. La intolerancia a la lactosa (presente en la leche incluso en la descremada) también puede producir trastornos. Por lo que será mejor sustituirlos por productos lácteos fermentados como el yogur.

El exceso de proteínas que resisten a los enzimas puede acarrear trastornos hepáticos y putrefacción en el intestino grueso y así irritar la mucosa digestiva. Incluso se han observado intoxicaciones debidas al amoníaco que desprenden tales fermentaciones. También existen alergias a ciertas proteínas alimentarias, pero en el perro son raras.

La alimentación puede aliviar

La alimentación tiene un conocido papel como elemento paliativo de las diarreas. Cualquier irritación intestinal reduce la facultad de digerir los alimentos. Por tanto, se han de utilizar raciones de elevado valor alimenticio, y distribuirlas frecuentemente en pequeñas cantidades con objeto de aliviar el intestino y facilitar la digestión. Se recomienda suprimir la le che y darle al perro carne roja cruda, huevos duros, yogur y pescado fresco en las proporciones recomendadas por el veterinario. Si eso no basta para disminuir la diarrea, se le puede dar de  beber al animal el agua de la cocción del arroz o de las zanahorias o utilizarla para humidificar la ración. Para darle un poco más de sabor se le añade jugo de  carne o ex tractos concentrados. Algunos alimentos dietéticos preparados permiten paliar los desórdenes digestivos. El veterinario es quien puede recetarlos.

LOS VÓMITOS

Los vómitos de origen alimenticio están relaciona dos sobre todo con la regurgitación inmediata de los alimentos ingeridos demasiado rápidamente. El estómago demasiado distendido rechaza toda la comida no digerida en los minutos siguientes a su ingestión. A veces, el perro vuelve a comer enseguida lo que acaba de devolver. En este caso conviene fraccionar la ración diaria en varias comidas. También se pueden observar vómitos del jugo gástrico (amarillo) mucho después de las comidas o inmediatamente antes aunque casi siempre en el mismo momento del día. A veces son consecuencia del hambre no satisfecha en el perro que sólo come una vez al día. Para resolver el problema, se divide la ración en dos comidas diarias bastante espaciadas. Si los vómitos continúan a pesar de todo, habrá que acudir enseguida al veterinario. Por último, la ingesta de alimentos de mala calidad o de cuerpos extraños, como los huesos, puede provocar que se arrojen por intolerancia gástrica.

EL ESTREÑIMIENTO

El estreñimiento puede ser consecuencia de la ingestión de cuerpos extraños como pelos, huesos, etc. En este caso, se ha de interrumpir el reparto de huesos, sobre todo de los de aves de corral, conejo, cerdo o cordero. La insuficiencia de fibra en la ración también puede provocar la disminución e incluso la detención del tránsito intestinal. Este fenómeno se produce sobre todo en los perros obesos, que envejecen o que son sedentarios. Entonces se aumentará el porcentaje de fibra contenida en la ración, añadiendo salvado, zanahorias y legumbres frescas.

LA TORSIÓN GÁSTRICA

La dilatación-torsión del estómago es un accidente que se produce en circunstancias especiales (ver la ficha «La torsión de estómago»; Síntomas, primeros auxilios; palabra clave: Torsión de estómago). El estómago se hincha y se vuelca, bloqueando así el esófago y el píloro, e impidiendo la evacuación de los gases, lo que intensifica el fenómeno. Este síndrome es mortal. Esta dolencia afecta especialmente a las razas grandes como el dogo alemán, el pastor alemán, el briard y el san bernardo, aunque también puede afectar a los perros de tamaño pequeño. Los ejemplares glotones o que hacen ejercicio inmediata mente después de comer suelen ser sus víctimas. La torsión gástrica se ve favorecida por la toma de una comida única en todo el día y voluminosa, a base de cereales fermentables o de gran poder de imbibición que se hinchan cuando el perro bebe después de haber comido. También influyen el beber mucho durante la comida, sobre todo si las bebidas son azucaradas, así como los aportes excesivos de calcio durante mucho tiempo. La conjunción de estos factores aumenta el riesgo. Cuando se ha producido la torsión, el veterinario es el único que puede salvar al animal casi siempre con una rápida intervención quirúrgica. Para prevenir este fenómeno en las razas grandes se han de utilizar alimentos energéticos poco voluminosos y que no se hinchen ni fermenten en el estómago. Se fraccionará la ración en dos o tres comidas diarias y se recurrirá a una alimentación adecuada procurando evitar la obesidad. Se dejará a disposición del animal toda la bebida que quiera y se reducirá en las comidas.

Share Button

La alimentación del perro con insuficiencia renal crónica

La alimentación del perro con insuficiencia renal crónica

La insuficiencia renal crónica, muy frecuente en el perro viejo, se debe diagnosticar rápidamente. El tratamiento médico va acompañado de un severo régimen destinado a limitar el trabajo del riñón. El veterinario deberá ejercer una vigilancia muy estricta y regular.

Con la edad el perro se expone a sufrir insuficiencia renal crónica. Uno de cada diez perros viejos se verá afectado, aumentando el riesgo en los animales que ya hayan sido víctimas de   otra enfermedad. El riñón es el órgano de depuración más importante del organismo y por él transitan la mayor parte de los residuos solubles. Se suele decir que el «perro muere por el riñon»; la frase traduce la gran fragilidad del riñón de esos carnívoros domésticos.

PATOLOGÍA Y SÍNTOMAS

En la insuficiencia renal crónica, el riñón ya no filtra la sangre suficientemente; los residuos, que por tanto no se eliminan se acumulan en el organismo y lo intoxican. El principal signo biológico que traduce la insuficiencia renal crónica es la elevación de la tasa de urea en la sangre cuyo valor normal es de 0,2 a 0,4 g/1. Los síntomas consisten en primer lugar en pérdida del apetito, aumento de la eliminación del agua (necesaria para intentar arrastrar los residuos retenidos) y el consiguiente aumento de la sed (se habla de poliuropolidipsia) así como mal aliento.

Uno de los principales síntomas de la insuficiencia renal es un rápido adelgazamiento unido a la pérdida del brillo del pelo y un aumento de la eliminación del agua, adquiriendo el perro un típico aspecto enfermizo.

Muy pronto aparecen vómitos, un rápido adelgazamiento, pelo sin brillo y apolillado y, a corto plazo, casi todos los metabolismos (óseos, cardíaco, neurológico, inmunitario) quedan perturbados. El riñón, que secreta numerosas hormonas necesarias para el organismo, ya no realiza esas funciones y, a falta de tratamiento médico y dietético, el animal muere rápidamente. De ahí que, cuando el perro presente uno de los síntomas señalados, se deba acudir sin falta al veterinario con objeto de limitar al máximo las lesiones renales irreversibles.

UN RÉGIMEN ESPECÍFICO

El tratamiento dietético tiene por objeto estimular el apetito, disminuir la producción de   residuos nitrogenados, limitar el exceso de fósforo en la sangre (que no se elimina) y restablecer el equilibrio en minera les y vitaminas.

Los aportes hídricos

Se deben alentar al perro a que beba. Nunca se ha de reducir la bebiela del hierro aquejado de insuficiencia renal clónica a pesar de lo molesto que pueda resultar (paseos más frecuentes, necesidad de   enjugar con la esponja al perro enfermo que no se puede contener). Cualquier restricción hídrica provocaría la retención de   los residuos hidrosolubles, lo que se ría peligroso para el peno. En cambio, sería preferible una comida en forma de sopas y bebidas apetitosas. De todos modos, en este caso preciso se evitarán los regímenes completamente secos.

Los aportes energéticos

Se debe aumentar el aporte energético en la medida en que la falta de apetito limita la ingesta de alimentos. Si el animal no recibe la energía suficiente en la ración, la buscará degradando sus propias proteínas musculares lo que acentuará el adelgazamiento y la producción de residuos nitrogenados, precipitando así un desenlace fatal. Por tanto, se deberá añadir materias grasas y estimular el apetito mejorando el sabor y utilizando aromas con objeto de facilitar la aceptación del régimen.

Por otra parte, el aumento del reposo reducirá el gasto energético.

Una buena digestibilidad

Los alimentos deben ser digeribles ya que la insuficiencia renal crónica a menudo acarrea lesiones gastrointestinales. Estas son las que producen el mal aliento. Por último, se distribuirá la ración en tres o cuatro comidas cada día, con objeto de mantener el apetito, facilitar la digestión y escalonar el trabajo del riñón. También se puede calentar un poco la ración antes de   servirla, pues así aumenta su digestibilidad y mejora el sabor.

Los aportes nitrogenados

Los aportes nitrogenados se ajustarán a un nivel superior al normal debido a la mala digestión de la ración. Se habrán de- utilizar proteínas de   buena calidad para poder limitar los residuos, como las del pescado, el queso blanco, los huevos, la carne magra, los concentrados proteínicos de soja y los despojos rojos. También se podrá dar un complemento en polvo de aminoácidos esenciales, aunque hay que saber seleccionarlos.

Minerales y vitaminas

Se reducirán al máximo los apones de   fósforo (que se elimina poco) y se reducirá la sal. Por consiguiente, quedarán prohibidas las golosinas como las galle tas de aperitivo y la charcutería. También se reducirán las vitaminas A y I y en cambio se aumentará las vitaminas K, B y C en la rae ion.

Prácticamente

En el plano práctico, se podrán utilizar los alimentos siguientes: carne- magra o pescado, queso blanco, huevos, yogur, aceite de maíz o de girasol, arroz, salvado de trigo y algún complemento adaptado. El veterinario es el único que podrá adaptar las cantidades en función del peso del animal y de la gravedad de   las dolencias. También se puede recurrir a los alimentos dietéticos preparados, particularmente valorados en este campo, ya que evitan la molestia ele- tener que prepararlos en casa.

LA NECESIDAD DEL TRATAMIENTO MÉDICO

Se ha de tener en (líenla que dicho régimen sólo es paliativo). Puede limitar las consecuencias de la insuficiencia renal clónica pero no la puede curar por sí solo cuando aquella tiene otra causa primaria, y en la mayoría de los casos, no puede hacer que remitan las lesiones renales. Por consiguiente, el tratamiento médico resulta indispensable: por lo general procurará suprimir la causa de la insuficiencia renal clónica si eso es posible, así como mejorar la capacidad de filtración del riñón. En realidad, el régimen casi siempre se convierte en un régimen permanente que se debe ir adaptando a lo largo del tiempo.

Share Button

La alimentación del perro hepático

La alimentación del perro hepático

En caso de hepatitis crónica están plena mente justificadas las medidas dietéticas, pero también tienen su importancia en los perros de hígado frágil.

Un régimen equilibrado, bien dosificado y respetado algunos alimentos quedan totalmente prohibidos, puede evitarles graves afecciones.

EL PAPEL DEL HÍGADO

Con objeto de comprender el papel ele este engaño, y así calibrar la importancia que tiene conservar intactas todas sus funciones, se impone un somero repaso. Del mismo modo que el riñon, el hígado es un en gaño vital ya que desempeña en el organismo el papel de un emuntorio y más exactamente de un desintoxicante. Junto con la vesícula biliar, se ocupa de la degradación de los lípidos (por la emulsificación dé las grasas que realizan los jugos biliares en el duodeno) y la síntesis del colesterol. Por último, el hígado almacena el azúcar en forma de glucógeno y, según las necesidades, lo distribuye por todo el organismo. Las afecciones hepáticas, que son frecuentes en patología canina, a menudo dejan secuelas y carencias, lo cual se traduce en vómitos frecuentes o episodios diarreicos con modificación del color de las deposiciones; por consiguiente, se debe prevenir cualquier sobrecarga hepática, que pudiera perjudicar al funcionamiento del hígado, mediante una alimentación apropiada. En los ataques hepáticos clónicos, el veterinario puede recetar un régimen dietético.

HÍGADO, PÁNCREAS Y ESTOMAGO: PARA LA DIGESTIÓN

La buena digestión implica una completa armonía entre los tres principales artífices de la asimilación alimentaria, el hígado, el páncreas y el estómago. Cuando un perro se siente fatal o vomita bilis, no siempre se trata del hígado. Del mismo modo, el tubo digestivo no tiene por qué ser siempre el causante ele la diarrea. En todos los casos, lo que  puede estar afectado es el conjunto del sistema digestivo, incluidas las glándulas secretoras (ver esquema). En caso de piroplasmosis (o babesiosis), la función hepática se altera. Los perros que tienen ante cedentes de piroplasmosis deben cuidar el hígado y los riñones lodo lo que se pueda. El que tiene insuficiencia hepática ya no puede desintoxicar normalmente los nutrimentos proteicos procedentes de la digestión de los alimentos. Ya no consigue transformar en urea todo el amoníaco con tenido en las proteínas. Por tanto, por la sangre circulan cantidades anormales que pueden dar lugar a trastornos nerviosos. Esta situación es lanío más frecuente por cuanto las proteínas ingeridas son ciérnala calidad. En los episodios diarreicos o cuando hay formación de líquido de ascitis. El insuficiente hepático pierde- mucha agua, lo que provoca un con sumo excesivo de vitaminas B hidrosolubles. Por último, cuando el hígado está fatigado o ya no se beneficia de- un aporte calórico suficiente, es incapaz de- utilizar sus propios recursos y  entonces fabrica el glucógeno necesario para la actividad metabólica a partir de- las proteínas musculares, de donde las espectaculares amiotrofias observadas en los hepáticos crónicos.

DOSIS BIEN CALCULADAS

La ingestión de grasas alimentarias se debe rechazar en el hepático cuya función biliar funciona mal. Sin embargo, se ha de utilizar un mínimo (el mínimo vital se sitúa entre 12 y  159 de materia seca), ya que las grasas son el principal factor de- apetencia en e-1 perro. De todas maneras, se han de evitar lodos los cuerpos que contengan ácidos grasos de cadenas cortas o medianas, y  será preferible tomar aceites vegeta les (maíz, girasol, alazor) en vez de- grasas animales por la riqueza de- los primeros en ácido linoleico. Las proteínas han de ser absolutamente de excedente calidad con objeto de que el hígado no tenga que hacer ningún esfuerzo de desintoxicación. El huevo crudo se debe- prohibir; la clara contiene anti vitaminas B, y en 100 g ele yema hay 30,6 g de materias grasas. En cambio, los huevos duros no plantean problemas; incluso constituyen una referencia proteica básica en materia de dietética canina. Los glúcidos se deben suministrar en abundancia para que el hígado disponga de azúcar directamente utilizable. Por último, conviene vigilar el aporte calórico de la ración. Por lo demás, se debe estimular el apetito pues el perro hepático apenas tiene hambre. Ahora bien, debe comer a menudo, aunque sea en pequeñas cantidades

Share Button

Las golosinas y las recompensas (2)

Las golosinas y las recompensas (2)

El perro se ha convertido en un consumidor de pleno derecho que da vida a un amplio mercado en el que las golosinas,

cada vez mejor presentadas para con vencer más a los dueños que al animal, ocupan un destacado lugar.

UN MERCADO MUY AMPLIO

Productos de calidad bien envasados

Sólo hay que fijarse en las estanterías del supermercado donde se realiza la compra habitualmente para darse cuenta de que el perro se ha convertido en un consumidor que tiene a su disposición montones de productos específicos, entre ellos las galletas. Al lado ele los diversos tipos ele sacos de pienso se alinean un montón de cajas de galletas, preparadas especial y cuidadosamente para nuestros amigos, envasadas en colores llamativos y dibujos atractivos, con el análisis claramente reseñado de los elementos nutritivos que van a proporcionar al animal, y la lista cuidadosamente detallada de los ingredientes utilizados. Las distintas casas productoras ele alimentos para perros se esfuerzan hoyen día por ofrecer e-1 mejor producto, el que más atraiga al animal por su sabor y al dueño por los nutrientes proporcionados.

Purina

La cantidad ele elementos va a variar en función ele que se trate de galletas, crujientes, huesitos, etc. Por ejemplo, tomando una caja al azar de una de estas estanterías del supermercado, vemos que la composición de las galle-las crujientes de Purina proporciona:

Como se ve estas galletas están pensadas como complemento nutricional, conteniendo minerales y vitaminas además de los elementos habituales. Son crujientes, al perro le gustan mucho y le aportan una buena cantidad de- elementos extra a la vez que se le premia. Purina en este momento tiene por lo menos otros dos tipos ele galletas: los huesitos, que están rellenos de huesos con médula, dando la sensación ele que realmente se trata ele- pequeños huesos y biscuits, que ayudan a limpiar la dentadura y a fortalecer las encías. Purina presenta también unas barritas a modo de huesos: Hearty Chews con distintos sabores.

Nido

Nido presenta por lo menos tres productos: menuditas, quesitos y chulé-titas. Las chulétitas son snacks para perros. Sabrosos y nutritivos bizcochos en forma de chuletita, que contienen harina de trigo enriquecida con harina ele huesos y calcio. Sirven tanto como premio o como alimento complementario. Las menuditas son más pequeñas y los quesitos vienen con sabor a queso para que sean aún más apetecibles por el animal.

Super-Can

Super-Can presenta dos tipos de huesos: huesos y minihuesos. Las composiciones son similares a las anteriores, y presenta dos tamaños diferenciados, en función del tamaño del perro, lo cual es muy buena idea, puesto que no es lo mismo un fox-terrier que un mastín español. También presenta por lo menos otro producto: galletas crujientes ele cuatro sabores, cada una de las cuales aporta un determinado elemento.

Pedigree PAL

Pedigree PAL, presenta la gama Scmackos, que hace de recompensa con tabletas de buey secado vendido en paquetes de cinco unidades. Markies, que presen- la galletas rellenas de hueso con médula. Galletas cilíndricas que simulan huesos con médula. Biscrok,Poíds Net 300g mezcla de tres variedades ele galletas crujientes en forma de hueso, con la idea de servir de complemento nutricional. Multi-Biscrok, producto similar al anterior, pero aún más enriquecido. Pet-Bou, con biscuit, chuleólas y galletas crujientes y naturales.

CONSEJOS PRÁCTICOS

Las anteriores son algunas de las marcas comerciales que podemos encontrar habitualmente en nuestros supermercados. Hay más, y cada vez hay más firmas comerciales ele la alimentación canina que introduce este tipo de productos entre sus ofertas. Como se ve los tipos se repiten y la competencia es muy dura, tratando todos ele presentar el envase- más agradable, el olor más apetecible para el animal, la composición óptima y el mejor precio. El precio medio es ele unas 600 pesetas el kilo. Hay que fijarse en el peso de la caja, el precio, el número de unidades, la composición, y la reacción del perro ante- la golosina. De esta forma elegiremos lo mejor. En el mercado tenemos además toda una serie ele productos para masticar, que sirven para entretener, alimentar y mejorar la boca del animal. Al masticar estos productos el perro favorece la conservación cie los dientes. Se les puede dar ele una a seis piezas al día. Tenemos por ejemplo: la piel de buey, pescado seco, etc. También se pueden encontrar barras vita minadas, huesos de régimen, huesos con plantas, huesos para la piel, huesos para cachorros, huesos para la educación, huesos para perros viejos, huesos de colores, etc. En España cada vez se consumen más productos de este tipo, y el público va aprendiendo que es mejor dar al perro una golosina de este tipo, que no darle un pastel o atiborrarle de galletas con azúcar, y esto es favorecido por la distribución masiva ele estos productos en las superficies donde normalmente se realiza la compra para los humanos.

Share Button

Las golosinas y las recompensas (1)

Las golosinas y las recompensas (1)

El mercado de las golosinas para perros experimenta un enorme crecimiento.

Este complejo mercado agrupa golosinas, galletas, recompensas alimentarias o de masticar y suplementos alimentarios. La naturaleza y el papel de la recompensa están relacionados directamente con las costumbres y rituales del dueño.

VARIAS FORMAS DE RECOMPENSA

La golosina propiamente dicha El gran público considera la golosina para perros como un producto muy emocional, análogo a la golosina humana. Por eso se da con cualquier pretexto, como recompensa, señal ele- afecto, en un reencuentro, después ele un ejercicio, y nunca como sustitutivo de la comida. Esta actitud tiene dos consecuencias. La primera favorece más bien a los profesionales; el mercado ele- la golosina se desarrolla ele manera independiente, sin ninguna relación con el ele los alimentos tradicionales. La segunda es más problemática; los animales adquieren una sobrecarga ele peso nada despreciable. De ahí que algunos veterinarios tengan una opinión desfavorable sobre- la multiplicación cíclales productos.

Otras recompensas May otros muchos productos, algunos de ellos no consumibles, que los dueños pueden distribuir de la misma manera y que- a veces se- presentan como golosinas. El propietario puede darle al perro como re compensa huesos en piel de buey que se mastican, juguetes de plástico o comprimidos mineralizados v vitamínicos. Con estos últimos, el dueño tiene la impresión no sólo ele poner contento a su perro sino también ele velar por su salud y bienestar, pues ninguna de- estas re-compensas provoca aumento ele- peso del animal. El momento y las circunstancias en que se distribuye la recompensa influyen en su naturaleza. Final mente, para el propietario preocupado por el peso ele su perro, la mejor recompensa será la caricia o las palabras ele felicitación. En esto podrá ayudarle el veterinario cuando le- explique el papel ele los suplementos alimentarios en el aumento de peso del perro.

LA RECOMPENSA CONSUMIBLE

Un reflejo corriente Para el dueño cuyo perro tenga (todavía) un peso adecuado, lo que determina la naturaleza de la re compensa consumible son las circunstancias. Si la familia está en la mesa y se presenta el perro, frecuentemente se le dan pequeños trozos ele carne, restos, queso, etc. En la merienda, son los pasteles secos, el pan o el chocolate. Fuera de las comidas, el reflejo ele ir a buscar la caja ele las golosinas se hace más claro porque no se tiene nada en la mano que se le pueda dar al perro. Al final del día, si se tiene la costumbre- de no darle al niño ningún caramelo por la noche antes de acostarse, el perro seguirá el mismo régimen y se contentará con un juguete o una caricia. Si por el contrario se acostumbra a darle al niño un caramelo, el perro tendrá derecho a las golosinas.

Tan goloso como su dueño Existe otro enfoque directamente relacionado con la glucemia del dueño y por tanto con su sensación ele hambre, o más bien a la inversa, con su sensación ele saciedad, incluso ele culpabilidad con respecto al placer gustativo. Así, a menudo ocurre que el dueño dé consumibles cuando personalmente tiene hambre. Del mismo modo, tras una copiosa comida o varias golosinas el dueño se niega a darle más al perro, proyectando en él sus propias sensaciones. Mientras el animal, siempre dispuesto a ingurgitar cualquier cosa, se siente frustrado entonces y parece avergonzado, su dueño interpretará esa actitud como una culpabilidad igual de parte del animal, que comprenderá que ya ha tenido bastante. Con objeto ele limitar esta culpabilización, algunos fabricantes les añaden a las golosinas vitaminas, minerales, elementos esenciales, adecuados para mejorar la salud, la calidad del pelaje o el equilibrio del perro. Así, el dueño podrá cebar a su perro «por su bien».

Para tener un terrón de azúcar La golosina también puede tener un papel de incitación para que el perro ejecute algunas gracias eliando por ejemplo los amigos están presentes. O cuan do para que se divierta la familia se hace ruido agitando el azucarero o la caja de galletas para que el perro acuda dispuesto a plantarse sobre las patas traseras o a dar vueltas por el suelo para conseguir un regalito. También puede ser un medio para llamar al perro cuando se quiere estar seguro de que no anda lejos; así, se le da una recompensa para «darle las gracias» por haber respondido y para que venga cuando se le llama.

¿Para quién es el placer? El gusto por la golosina también se percibe como una prueba ele la buena salud del perro; mientras coma golosinas, todo va bien. Si rechaza una se intenta con otra; y si continúa igual, se va a la consulta del veterinario. Se supone que el perro aceptará cualquier golosina que le proponga su dueño, ya que si éste pone- contento a su perro mimándolo, el perro a su vez lo complacerá dejándose miniar.

Share Button

La alimentación del perro obeso

La alimentación del perro obeso

El perro está obeso cuando pesa un 15% de más.

Este problema no se tiene en cuenta muchas veces aunque habría que tomarlo en serio, pues las complicaciones de la obesidad son preocupantes. El tratamiento consiste en un régimen adelgazante supervisado por el veterinario. Bastante duro para el perro, se debe poner en práctica en una colaboración total con el propietario. Ésta es una condición esencial para que dé resultado.El cálculo de  si un perro supera el famoso exceso porcentual del los que define la obesidad se hace lomando como referencia el peso indicado en el estándar. Más simplemente, se puede considerar que cualquier animal que tenga un pliegue de  piel muy grueso a la altura de- las costillas está demasiado

DEL 24 AL 40% DE PERROS ESTÁN OBESOS
En el perro, residía fácil determinar la obesidad por lo evidente que es. En realidad, es muy frecuente, y se estima que entre el 24 y el 40% de los perros tienen un exceso de  peso superior al 15%. Según un estudio inglés, algunas razas serían propensas a la obesidad, a saber, labrador, colley, coeker, leekel, beagle, cairn terrier, west highlanel white terrier, terrier escocés y basset hounel. Las hembras estarían más expuestas que los machos. Por otra parte, la castración favorecería el fenómeno por disminución de la actividad física. La edad también es un factor de obesidad, debido a la menor actividad lanío en el plano físico como en el inetabólico, pudiéndose relacionar así mismo la falla de  ejercicio con el modo de  vida y el temperamento del animal, así como con la edad, las costumbres e incluso la propia gordura ele- su propietario. Sin embargo, el principal factor de- aumento del peso del animal es el modo de alimentación desequilibrado y sobre todo excesivo en grasas y azúcar. Los pasteles, el chocolate o los restos ele- la mesa son otros tantos aportes energéticos que- favorecen la obesidad, pues se sobreañaden a una ración que a menudo es excesiva. Si bien es muy fácil hacer que- engorde un animal, en cambio es mucho más difícil hacerlo adelgazar después, aparte de que el 31% de los dueños cuyo perro está obeso consideran que el peso de su acompañante es satisfactorio y tienen un noción muy vaga por no decir errónea del equilibrio alimentario.

LOS PELIGROS DE LA OBESIDAD
Aparte del aspecto estético, los peligros de la obesidad son reales. Lo que los dueños sienten como más desagradable es la falta de- vivacidad, ya que el perro se pasa el tiempo durmiendo. Pero además se pueden observar complicaciones tales como trastornos osteoarticulares ligados al ex ceso de  peso (reumatismo, hernia discal, displasia, deformaciones del esqueleto) que terminan por acentuar la letargía; sobrecarga hepática contrastor nos cutáneos ezcematiformes; ralentización del tránsito digestivo con estreñimiento y flatulencias; fatiga cardíaca y respiratoria ligada a la infiltración de  grasa en esos dos órganos. Predisposición a la diabetes sacarina; a veces pancreatitis, infertilidad, mayor sensibilidad a las infecciones; aumento del riesgo en las intervenciones quirúrgicas, incluso las benignas; por último, reducción de- la esperanza de  vida que puede llegar hasta el 50% en caso de- sobrecarga porcentual superior al 20%.

LA PREVENCIÓN: UN CÁLCULO PRECISO DE LAS NECESIDADES
Muy a menudo, cuando el veterinario interviene, el animal ya está demasiado gordo. A veces tiene la posibilidad de- aconsejar a título preventivo. La prevención de la obesidad en el perro requiere el cálculo preciso de las necesidades del animal y el ajuste estricto de los aportes alimentarios en función de  su peso y actividad. Se toma como base el pe-so indicado por el están dar, aunque también se tiene en cuenta el pliegue- de  la piel que no debe ser demasiado grueso. Se impide que el perro tenga la mala costumbre de sisar comida, darle chucherías fuera de las comidas o res tos grasos de la mesa. etc. Se prohíbe la alimentación continua y se le dan dos comidas fijas al día, con alimentos de  apetencia y concentración inedias con objeto de reducir los aportes totales. A los perros muy pequeños se les educa para que sólo tengan su comida y nada más.

UN TRATAMIENTO EN COLABORACIÓN CON LOS DUEÑOS
Para prevenir la obesidad basta con un poco de disciplina por parte del dueño. Al veterinario le costará mucho tratar la obesidad él solo y por tanto hacer adelgazar al perro cuando tenga dificultades para convencer a los dueños de que su perro está demasiado gordo y que se han de tomar medidas draconianas para que esté bien o incluso para que sobre viva.                                     Los propietarios del animal a veces reaccionan negativamente frente a la severidad del diagnóstico y las dificultades psicologicas del tratamiento. Los tratamientos médicos son poco eficaces, y casi no existen saciantes para los animales. Por tanto, el elemento esencial de cualquier régimen es la restricción alimentaria. Ahora bien, el perro reaccionará a esa privación relativa de comida multiplicando sus manifestaciones ante los dueños por lo que resulta esencial conseguir la colaboración total y permanente de cuantos viven al lado del perro. (un objeto de  evaluar los efectos del tratamiento hay que pesar el perro, medirlo y vigilarlo regular mente. Los gráficos servirán para constatar los resultados; al principio del régimen, les ayudarán a los dueños a perseverar. El principio del régimen de  adelgazamiento en el perro consiste en proporcionarle solo el 60% de sus necesidades de mantenimiento, calcinadas en relación con el peso ideal por alcanzar. Esos menores aportes se distribuyen en dos o tres comidas al día, tanto para limitar la retención energética que provocaría una sola comida como para minimizar el malestar del animal. Este régimen pone a prueba la voluntad del dueño porque el animal manifiesta a menudo que tiene- hambre y porque las pérdidas ele- peso son lentas —del orden de 0,5%) al día—, lo que obliga a regímenes de dos o tres meses cuando el perro está muy gordo al empezarlo. Es indispensable la supervisión veterinaria tanto para apoyar al dueño como para controlar el estado de salud del animal, sobre todo cuando el exceso de peso inicial es muy importante. Cuando el entorno del perro no está suficiente mente motivado, se puede recurrir a la hospitalización. Ésta permite tratamientos más rápidos y en condiciones perfectas para el animal, ya que se realizan con un control veterinario total.

DESPUÉS DEL RÉGIMEN
Pero no basta con el régimen. También hay que ser capaz de  hacer que el animal no vuelva a engordar después. Para conseguirlo, es indispensable utilizar alimentos especialmente preparados pues si lo único que se hace es disminuir el aporte de los alimentos que se compran en las tiendas, se reducirán además de la energía las proteínas, minerales y vitaminas que le son indispensables al animal. Hay que darle una alimentación pobre en energía pero rica en fibra —para llenar el estómago—, pobre en grasas pero equilibrada en proteínas, minerales y vitaminas. Incluirá carne magra de caballo, ciento blanco, zanahorias, verduras y un complemento mineral y vitamínico. Paralelamente se limitarán los cereales y se prohibirá el azúcar, las golosinas y los restos de comida. Prácticamente” se puede constituir una ración con dos comidas al día a base de  un cuarto de  carne magra, un cuarto de queso blanco y dos cuartos de ver duras, a razón de  400 gramos para un perro de  unos 10 kilos. Existen alimentos dietéticos especialmente preparados que únicamente recetan los veterinarios. Di versos laboratorios disponen de productos adapta dos y equilibrados, distribuidos por todos los veterinarios. Por último, y además de cualquier régimen de adelgazamiento, hay que aumentar las distracciones del animal, y sacarlo más a pasear y a que haga ejercicio.

Share Button

La alimentación de la perra reproductora

La alimentación de la perra reproductora

La alimentación adquiere una gran importancia para la perra durante el embarazo y la lactancia. Asegura el equilibrio y la buena salud de la perra así como el crecimiento vigoroso de los cachorros durante esos dos períodos determinantes de su vida.

Las necesidades alimentarias de la perra reproductora varían mucho a lo largo de su ciclo genital, especialmente durante el embarazo y la lactancia.

UNA ALIMENTACIÓN ADAPTADA A LO LARGO DE TODO EL EMBARAZO

Si se quiere hacer reproducir a la perra durante el celo se puede aumentar su alimentación en un 10% aproximadamente con objeto de  favorecer la ovulación y aumentar el número de crías salvo en las hembras demasiado gordas. Durante el comienzo del embarazo, se- vuelve a un régimen normal para evitar que la hembra engorde, lo que podría dificultar el paso de  los cachorros en el parlo. Durante el 1 segundo mes del embarazo se aumentan poco a poco los aportes alimentarios hasta una vez y media la ración de base con objeto de favorecer el desarrollo óptimo de los fetos que- crecen particularmente durante este período. A medida que- el feto ocupa más sitio en el abdomen disminuye el apetito de la hembra, lo que la ex- pone a adelgazar al final del embarazo. Entonces sellan de utilizar alimentos ricos en proteínas que por otra parte son necesarias para la síntesis muscular de los cachorros muy energéticos, que- se distribuirán en dos comidas al día, para espaciar los aportes energéticos extras. Muchos fabricantes comercializan alimentos especiales para la reproducción, en los que ya se incluyen apones extras de proteínas y energía. Estos aportes enriquecidos permiten obtener cachorros vigorosos y preparar la madre- para la lactancia con una adecuada síntesis de  anticuerpos. Estos anticuerpos pasarán a los cachorros con las primeras mamadas. Por lo demás, el enriquecimiento de la alimentación en minerales y vitaminas favorece la síntesis del esqueleto de las crías.

DURANTE LA LACTANCIA: PROTEÍNAS Y MATERIAS GRASAS

La lactación comienza un poco antes del parto pero solo se hace efectiva cuando los cachorros maman. A continuación aumenta hasta alcanzar una cresta en la quinta semana, y después disminuye y se para hacia la novena. La producción de leche es tanto más intensa cuanto mayor sea el número de cachorros ya que la mamada mantiene la lactación a través de una vía hormonal. La leche de perra e-s muy concentra da, energética y rica en proteínas y lípidos. Es muy diferente de la leche de  vaca, por lo que ésta no la puede sustituir. A lo largo de las primeras semanas de lactación se- debe aumentar progresivamente la ración cíe la perra hasta el triple de su valor normal. Para ello se- utilizan alimentos altamente energéticos y proteínicos, también ricos en materias grasas, ya que el objetivo es que la hembra no pierda más del 10% de su peso en vivo. La alimentación se de-be dar a discreción, o incluso de forma que la perra coma cuando quiera, con agua fresca constantemente. Los minerales y las vitaminas se distribuyen en forma de complemento alimentario. La lactación empieza a disminuir espontánea mente a partir ele- la sexta semana. Si se ha empezado a destetar convenientemente a los cachorros, se podrá reducir la ración de- la madre y aumentar la de la carnada. Una vez destelados los cachorros, a la hembra se le- puede- imponer un ayuno ele- veinticuatro horas con objeto de terminar con la secreción láctea que la agota inútilmente. Después se empezará de  nuevo con la alimentación normal pues si se prolongara la lactación, las mamas se podrían inflamar y hasta infectar. Si “la hembra no tiene bastante leche, se puede utilizar una leche de sustitución para cachorros que se les dará en sustitución o como complemento dé la leche de  la madre. En este caso se hará el destete precoz del cachorro.

Share Button

La alimentación del perro viejo

La alimentación del perro viejo

En el perro viejo, la alimentación desempeña un papel importante. Debe estar adaptada a las carencias de cada individuo pues aunque raramente baste para curar una patología, puede mejorar su evolución notablemente. El equilibrio alimentario se debe estudiar con ayuda del veterinario.

La alimentación equilibrada y adaptada puede pro longar considerablemente la vida del animal. En el caso del perro viejo, puede ayudarle a vivir mejor y más tiempo.

EL PERRO VIEJO HAY QUE CUIDARLO

El perro viejo tiene una serie de engaños que funcionan menos bien que antes, lo que influye en su comportamiento, actividades y capacidad de reaccionar a los estímulos externos ya sean éstos físicos, químicos, psicológicos, infecciosos o alimentarios. Por consiguiente, hay que cuidar el animal en numerosos aspectos (paseos, juegos, ejercicio, trabajo) y en particular e-n e-1 de la alimentación que- deberá adaptarse a los eventuales déficits de las diferentes funciones de ingestión, digestión, asimilación, utilización y eliminación. Se ha de tener en cuenta, en efecto, que el perro viejo no es forzosamente un disminuido y que de todas mane-ras, no es la edad lo que debe constituir el criterio principal del régimen alimentario. Por ejemplo, el perro de trece años al que el veterinario no le haya descubierto ningún trastorno podrá comer una ración equilibrada aunque bastante simple, mientras que un animal de seis años con insuficiencia renal, diabetes, el que sufra una patología cardiaca deberá seguir un régimen. Claro está que en el perro viejo, cuando existan la mayoría de tales déficits, variables según cada ejemplar, darán lugar a que se le aplique un trata miento determinado por el veterinario, pues la alimentación no basta por sí sola.

LA INSUFICIENCIA DENTAL

Muchos perros viejos sufren pérdida de dientes. Esta puede deberse- a la acción del sarro que hace que se caigan los dientes o a un desgaste importante de los dientes producido por los juegos. La edad también es un factor de- desgaste dental; durante los prime ros cinco o seis años de la vida del peno se puede calcular su e-dad por el grado ele- desgaste de la dentadura. Incluso aunque puedan tragar sin masticar, los perros cuyos dientes estén gastados o sean poco numerosos deben ser alimentados con gruesos trozos de carne con tendones y nervios. El tamaño de los trozos se ha de adaptar de todos modos al del perro para evitar que se atragante. También se puede añadir agua a la ración para aumentar el grado de humedad sin que eso signifique que se tenga que recurrir a las papillas.

LA INSUFICIENCIA RENAL

La función de 1 riñón consiste en eliminar los residuos proteínicos (en forma de sales) y el agua. En la insuficiencia renal, es la eliminación se hace menos bien. Entonces, el animal debe utilizar mucha más agua con objeto de aumentar el flujo renal y así eliminar los residuos. Por consiguiente, el perro enfermo tiene tendencia a beber mucho. El diagnóstico se pronuncia a partir de los resultados de los análisis de sangre. Se modifica la alimentación para que disminuyan los residuos proteínicos, lo que se puede conseguir de dos maneras. La primera consiste en reducir el porcentaje de proteínas de la ración esperando que el animal produzca menos residuos, pero el déficit proteínico provocará una disminución ele- la masa muscular. La segunda solución, que es la mejor, consiste en mejorar la calidad de las proteínas (aunque evitando el exceso) con objeto de que el animal las pueda utilizar lo mejor posible dejando un mínimo de residuos. Estas proteínas fácilmente melabolizables se encuentran en ciertos alimentos como el queso blanco, la carne magra sin tendones ni aponeurosis, el pescado blanco, etc. El veterinario fija una ración adaptada al animal ya que el aporte proteínico se debe corregir en función de la tasa de urea en la sangre, la corpulencia y el estado muscular de cada ejemplar. El animal puede beber cuanto quiera. La disminución de la sed puede ser un signo de recuperación renal o en todo caso de una disminución de la cantidad de residuos proteínicos.

EL ENFERMO DEL CORAZÓN

En el perro, la patología más frecuente es la valvular que se debe tratar médicamente y con una disminución del ejercicio físico. La reducción de la cantidad de sal en la ración también puede mejorar la evolución de la patología cardiaca disminuyendo la retención de agua.

LA INSUFICIENCIA HEPÁTICA

El hígado, que está encargado de eliminar las grasas, también funciona menos bien en el perro viejo. El perro mimado acostumbrado a un régimen excesivo o desequilibrado está expuesto a una disfunción hepática grave con trastornos cutáneos y digestivos. Para prevenir tales trastornos, lo mejor es evitar la alimentación demasiado rica y sobre todo el exceso de materias grasas saturadas (grasas animales) o de calidad mediocre. Se deben suprimir las carnes demasiado grasas, el tocino y la carne de cerdo, e incorporar a la ración aceites vegetales (maíz o gira sol), ricos en ácidos grasos insalurados, a razón de una cucharada por día (de café, de postre o de sopa, según el tamaño del perro). También se puede fraccionar el aporte alimentario en dos pequeñas comidas al día con objeto de distribuir el aporte energético. Para combatir el estreñimiento y sus consecuencias (tumores intestinales, dolores abdominales) se recomienda aumentar la proporción de fibra (ver duras, ensaladas, salvado) en la ración.

La comida del perro que padece insuficiencia hepática no debe llevar grasas animales. Por consiguiente, se le preparará carne magra a la que se añadirá una cucharada de aceite vegetal o se recurrirá a un preparado específico.

EL OBESO

Es frecuente que cuando el perro llega a la vejez, tenga exceso de peso, lo que le sobrecarga las articulaciones, le ahoga el corazón y los pulmones en la grasa y dificulta el buen funcionamiento de la mayo ría de sus órganos. Como el hombre, el perro envejece mejor cuando no está demasiado gordo. Por consiguiente, se ha de luchar contra la obesidad lo más pronto posible, disminuyendo la ración si el animal engorda. Se ha de evitar darle golosinas y las sobras de la comida desde que es muy pequeño y sobre todo a partir del momento en que empieza a estar gordo. Por otra parte, la obesidad agrava múltiples afecciones como los trastornos de las articulaciones, las hernias discales, el estreñimiento, los trastornos cutáneos, las dificultades respiratorias, la diabetes y la infertilidad. Asimismo dificulta el parto en la hembra. La obesidad también incrementa la propensión a las infecciones y los riesgos operatorios. Como el perro viejo tiene tendencia a la sedentaridad, el exceso de peso constituye un riesgo importante. De ahí que haya que vigilarlos ajustando la ración a las variaciones de peso si fuera necesario, con ayuda del veterinario.

ALIMENTOS DIETÉTICOS PARA CUBRIR LAS CARENCIAS

Aunque no existe ninguna «receta» o ración tipo, una ligera disminución de la tasa proteínica con me jora de la calidad de las proteínas puede constituir un excelente régimen de prevención de la insuficiencia renal. Así, se evitarán los alimentos demasiado energéticos y se limitarán los excesos. En la actualidad se comercializan diversos alimentos dietéticos. Se’)lo los puede proporcionar el veterinario (la consulta únicamente es obligatoria para la primera prescripción). Así, los laboratorios Leo ofrecen una gama de alimentos secos y húmedos para perros con necesidades específicas; Waltham ha elaborado una gama húmeda (barquillas); en todo caso, la gama más completa es la de los labora torios Hills que tienen el alimento adecuado para cada caso. Cabe mencionar, por último. Royal Canin y Purina con su gama CNM.

Share Button

¡Contacta con Nosotros!

Si tienes alguna duda o interés en algún tema en concreto podemos ayudarte si nos mandas un mensaje con tu nombre & email